15 de diciembre de 2025.
Lunes 15 de diciembre de 2025.
¡Buenos
días familia!
Hoy
comenzamos el día con un cuento muy interesante
Cuando el marciano Kurio Sette hacía su ronda espacial de costumbre creyó percibir un brillo especial en el planeta tierra. Acercó su nave y comprobó que algo extraño ocurría en el Planeta Azul: las calles estaban iluminadas con luces de colores y los terráqueos se movían por ellas como un hormiguero alegre y bullicioso. Estaban celebrando algo pero ¿qué?
Se acercó más hasta oír la música de aquella fiesta. Los altavoces llenaban el aire con canciones que decía: NAVIDAD, DULCE NAVIDAD. Se preguntó: ¿Qué será esto de la Navidad? Y decidió no volver a su planeta sin averiguarlo.
Gentes apresuradas salían de los grandes almacenes con enormes paquetes como si
participasen en una competición. Quizá estarían celebrando la fiesta del
consumo y competían para ver quien consumía más. Pero entonces, ¿por qué en
algunas zonas del planeta no tenían nada que comer? ¿Acaso no eran seres
humanos y no habían sido invitados a la fiesta?
Escuchó el sonsonete de la lotería anunciando millones. ¿Estarían celebrando la
fiesta del dinero? Se fue acercando hasta ver los escaparates llenos de
juguetes, muchos juguetes. Esto está bien, pensó. Seguramente celebran el
nacimiento de un Niño especial y se acuerdan de los niños. Pero ¿por qué
no tienen en cuenta a tantos niños sin juguetes, sin tiempo para jugar
esclavizados por un trabajo inhumano? Y sobre todo ¿por qué tantos juguetes
bélicos, tantos videojuegos en los que se gana matando y matando?
Pensó que los humanos estaban desquiciados. Porque también oía canciones de paz
y amor y veía desde su nave amplias zonas de la Tierra en guerra.
Al fin, no pudo más y decidió aterrizar. Buscó una zona relativamente tranquila
y tomó tierra. Se acercó a una ciudad para ver mejor lo que había visto desde
el aire. La ciudad bullía por sus calles iluminadas y ruidosas, comprando
cosas, deseándose felices fiestas, preguntando a qué número había caído el
Gordo. (¿quién sería ese Gordo que les iba a caer?)
Descubrió algo que no había visto antes. En las iglesias, en los escaparates e incluso en plena calle había unas figuras (la madre, el padre y el niño) formando lo que llamaban un Belén. No cabía duda: aquel era el niño Jesús y estaban celebrando su nacimiento. Esto le aclaró el sentido de la fiesta pero, al mismo tiempo, le llenó la cabeza de nuevas e inquietantes preguntas.
Quizá
tú puedas ayudarle a responderlas, porque según parece, todavía está entre
nosotros. Se le ha visto últimamente por las riberas del Ebro. Si por
casualidad te encuentras con él (no tiene pérdida, ya sabes: de pequeña
estatura, color verde lechuga y orejas en forma de trompeta), no dejes de
informarle sobre la Navidad.
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