Lunes 26 de enero de 2026.
Lunes 26 de enero de 2026.
El hombre y el
barbero
Un hombre fue a una barbería a
cortarse el cabello y a recortarse la barba, como era su costumbre.
Entabló una amena conversación con
la persona que lo atendía. Hablaron de varias cosas y tocaron
muchos temas; también mencionaron
a Dios. El barbero dijo:
- Fíjese, caballero, que yo no
creo que Dios exista, como usted dice…
- Pero, ¿por qué dice usted eso? -
preguntó el cliente.
- Pues es muy fácil; basta con
salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe; o dígame: acaso
si Dios existiera, ¿habría tantos
enfermos?, ¿habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría
sufrimiento ni tanto dolor para la
humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita
todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un
momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El
barbero terminó su trabajo y el
cliente salió del negocio.
Acababa de salir de la barbería,
cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largos;
parecía que hacía mucho tiempo que
no se los cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entró
de nuevo a la barbería y le dijo
al barbero:
- ¿Sabe una cosa? Los barberos no
existen.
- ¿Cómo que no existen? -pregunto
el barbero-. Aquí estoy yo y soy barbero.
- ¡No! - dijo el cliente -. No
existen, porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan
largos como los de ese hombre que
va por la calle.
- ¡Ah!, los barberos sí existen,
lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí.
- ¡Exacto! - dijo el cliente-. Ése
es el punto: Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia
Él y no lo buscan; por eso hay
tanta pobreza y miseria como usted bien dijo.
Mira en tu interior.
¿Qué
cualidades tenemos que reflejan que Dios está en nuestro interior? ¿Tratamos de
mirar en nuestro interior para ver qué cualidades debemos fortalecer? ¿Cuántas
veces despreocupamos nuestro espíritu?
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