Jueves 26 de febrero de 2026.
En
el pueblo de Ardes-sur-Couze, decidieron un día construir un puente sobre un
río para ir sin esfuerzo a una venerable iglesia. El puente fue construido en
piedra,
de un solo arco y tan estrecho y
arqueado que, al entrar en él por un extremo, no podía verse si alguien
caminaba en sentido contrario. Así fue que, el primer día, dos gruesas cabras
se encontraron frente a frente. Ninguna de las dos quería ceder el paso, por lo
que llegaron a pelearse por pasar y a caer finalmente las dos en el agua. Al
día siguiente, les llegó el turno a dos burras. El mismo rechazo a ceder el
paso, la misma disputa y la misma caída en el río. En esas condiciones,
decidieron prohibir el paso por el puente a los animales. Pero al tercer día,
dos campesinos de los alrededores llegaron a encontrarse cara a cara pero,
casualmente, no lo hicieron mejor que los animales.
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